Ver un calendario de eventos de aguas abiertas suele generar lo mismo: ganas de anotarse.
Una fecha linda, un lugar atractivo, una distancia que “más o menos” conocemos… y el click está a un paso.
El problema es que muchas veces la decisión se toma rápido y recién después aparecen las dudas.
Este artículo no es para bajarte el entusiasmo, sino para ayudarte a elegir mejor, con algunas cosas simples que conviene mirar antes de anotarte.
No todas las distancias significan lo mismo para todos.
Antes de anotarte, vale la pena preguntarte:
¿Ya nadé algo parecido en entrenamiento?
¿Lo hice más de una vez?
¿Cómo me sentí al terminar?
No se trata de si podrías hacerlo, sino de si estás listo para disfrutarlo.
A veces elegir una distancia un poco más corta hace que la experiencia sea mucho mejor.
Este punto suele pasarse por alto. No es lo mismo nadar:
en un circuito con boyas y varias vueltas.
un ida y vuelta.
o un punto a punto.
Cada formato cambia cómo te orientás, cómo regulás el ritmo y cómo te sentís durante la carrera.
Mirar el recorrido antes de anotarte te evita sorpresas.
Dos carreras de la misma distancia pueden ser totalmente distintas.
Conviene averiguar:
si el agua suele estar fría o templada.
si hay corriente.
si suele haber viento.
cómo es la visibilidad.
Si nunca nadaste con frío, con corriente o sin referencias claras, eso pesa más que la distancia escrita en el afiche.
No es la parte más divertida, pero evita muchos problemas.
Revisá:
si el neopreno está permitido u obligatorio.
qué elementos de seguridad piden.
si hay tiempo límite.
cómo es la largada.
Cada evento tiene sus reglas. Asumirlas sin leerlas suele terminar en malos ratos.
La carrera no empieza cuando entrás al agua.
Pensá en:
el viaje.
los horarios.
el tiempo de espera.
si vas solo o acompañado.
el clima fuera del agua.
Todo eso influye en cómo llegás a la largada, incluso más de lo que parece.
No se trata de compararte con otros, sino con vos mismo.
Preguntas simples:
¿Ya competí en aguas abiertas?
¿Cómo reacciono cuando algo no sale como esperaba?
¿Me siento cómodo nadando sin referencias?
Elegir un evento acorde a tu experiencia no es ser conservador, es cuidar la experiencia.
A todos nos pasó: ver que otros se anotan, que “se llena rápido” o pensar que después habrá tiempo para entrenar.
Muchas veces eso termina en ansiedad o en una carrera que no se disfruta.
Elegir bien el evento hace que todo lo demás sea más fácil.
Un buen evento no es el más duro ni el más famoso, es el que encaja con tu momento, tu nivel y tus ganas.
Antes de anotarte:
mirá la distancia
revisá el circuito
pensá en las condiciones
leé el reglamento
considerá la logística
Un poco de análisis previo puede cambiar por completo la experiencia.
Si este post te sirvió, el próximo paso está acá.