Nadar en aguas abiertas tiene algo especial: libertad, contacto con el entorno y una sensación distinta a la pileta.
Pero también implica salir de un espacio controlado.
La seguridad en aguas abiertas no se basa en el miedo, sino en anticiparse.
Y para eso existen algunos elementos simples que ayudan mucho más de lo que parece.
Este artículo repasa los principales elementos de seguridad que hoy se usan en aguas abiertas y para qué sirve cada uno.
Es, sin dudas, el elemento de seguridad más útil y más subestimado.
No molesta al nadar y no te “arrastra” si está bien colocada. Es uno de los mejores aliados para entrenar en aguas abiertas.
Hace al nadador visible desde lejos.
Permite descansar si hace falta.
Ayuda a que embarcaciones y kayaks te vean.
Aporta tranquilidad mental.
Además de abrigo, el neopreno cumple una función de seguridad:
ayuda a mantener la temperatura corporal.
aporta flotabilidad.
reduce el desgaste físico en agua fría.
No siempre se usa, pero cuando corresponde, marca una gran diferencia.
Eso sí: tiene que estar probado antes y elegido correctamente.
El gorro no es solo parte del reglamento.
Un gorro de color llamativo:
mejora la visibilidad.
facilita que te identifiquen desde fuera del agua.
ayuda a la organización y a los equipos de seguridad.
En aguas abiertas, ser visto es parte de la seguridad.
Puede sonar básico, pero unas antiparras que se empañan, filtran agua o incomodan generan:
estrés.
desorientación.
pérdida de referencias.
En aguas abiertas conviene:
lentes cómodos.
buen ajuste.
preferentemente con tinte adecuado al entorno.
Ver bien es una forma directa de cuidarse.
La seguridad no termina al salir del agua.
Después de nadar, sobre todo en agua fría, es importante:
secarse rápido.
abrigarse.
rehidratarse.
Tener a mano:
ropa seca.
abrigo.
algo para cubrir la cabeza.
Ayuda a evitar bajadas bruscas de temperatura y malestar posterior.
En pruebas largas o entrenamientos extensos, la falta de energía también es un riesgo.
Según el caso, puede ser importante:
hidratarse antes.
contar con un punto de hidratación.
usar elementos permitidos por el reglamento.
No es solo rendimiento: es cuidado físico.
No es un objeto, pero cuenta como seguridad.
Antes de nadar conviene saber:
cómo es el lugar.
si hay corrientes.
por dónde se entra y se sale.
quién brinda asistencia.
La información reduce la incertidumbre.
La seguridad en aguas abiertas no se trata de exagerar ni de tener miedo.
Se trata de reducir riesgos evitables y nadar con más tranquilidad.
Algunos elementos son obligatorios, otros recomendables, pero todos cumplen una función clara: ayudarte a disfrutar el agua con más confianza.
Antes de cada carrera o entrenamiento, vale la pena preguntarse:
¿me van a ver?
¿puedo mantenerme seguro si algo no sale como espero?
¿estoy preparado para después de salir del agua?
Con pequeñas decisiones, la experiencia cambia por completo.