Si hay una duda que aparece una y otra vez en aguas abiertas, es esta: ¿uso neopreno o no?
La pregunta suele venir acompañada de otras:
“¿Con esta temperatura se usa?”
“¿Está permitido?”
“¿Me va a dar frío?”
“¿Y si después tengo calor?”
El neopreno puede ser una gran ayuda… o una mala experiencia si se elige mal.
Este artículo busca ordenar lo básico para tomar una buena decisión, sin exagerar ni minimizar el tema.
El neopreno no es solo abrigo, cumple tres funciones principales:
Aislar del frío, reduciendo la pérdida de calor.
Aportar flotabilidad, ayudando a mantener una mejor posición.
Dar sensación de seguridad, sobre todo en agua fría o larga exposición.
Lo que no hace:
No reemplaza el entrenamiento.
No corrige problemas técnicos.
No evita el cansancio si el ritmo no es el adecuado.
Usado correctamente, ayuda mucho.
Usado sin criterio, puede jugar en contra.
La temperatura del agua es el punto de partida.
Como referencia general (puede variar según evento):
Más de 20 °C → neopreno innecesario
18–20 °C → uso opcional
16–18 °C → recomendable
14–16 °C → muy recomendable
Menos de 14 °C → alto riesgo sin experiencia y control
Pero el número solo no alcanza. También influyen:
el viento.
la duración de la prueba.
el tiempo previo mojado.
la temperatura ambiente al salir del agua.
Por eso, dos carreras con la misma temperatura pueden sentirse muy distintas.
Esto no lo decide el nadador, lo decide la organización.
En la mayoría de los eventos:
hay una temperatura mínima a partir de la cual el neopreno es obligatorio.
hay una temperatura máxima donde su uso está prohibido.
Cuando el agua está “caliente”, el neopreno puede provocar:
sobrecalentamiento.
mareos.
descompensaciones.
Mayor abrigo.
Más flotabilidad.
Más protección.
Puede sentirse restrictivo si no ajusta bien.
Menos abrigo.
Más libertad de hombros.
Más contacto con el agua.
Poco abrigo.
Uso muy puntual.
Algunos errores que se repiten:
Estrenarlo el día de la carrera.
Elegir uno demasiado chico “para que no entre agua”.
Pensar solo en el frío y no en la duración.
No probarlo nadando antes.
Esto suele generar:
incomodidad en hombros.
respiración forzada.
ansiedad en los primeros metros.
El neopreno se prueba antes, no en la largada.
Chequeo simple:
¿Podés mover los brazos con naturalidad?
¿Respirás cómodo sin presión en el pecho?
¿Ajusta bien sin molestar cuello ni axilas?
¿Ya lo usaste al menos un par de veces?
Si alguna respuesta es “no”, conviene revisar la elección.
Mejor priorizar abrigo y comodidad
Evitar modelos muy ajustados o extremos
La sensación de calma es clave
Ajustar según distancia y ritmo
Evaluar temperatura + tiempo en el agua
Priorizar movilidad si las condiciones lo permiten
No hay una única respuesta correcta.
Hay elecciones más acertadas según el contexto.
El neopreno no se elige por moda ni por lo que usa otro nadador. Se elige teniendo en cuenta:
la temperatura del agua
la duración de la prueba
el reglamento
la experiencia previa
cómo te sentís realmente nadando con él
Una buena elección reduce estrés, mejora la experiencia y permite concentrarse en lo importante: nadar.